¿Qué pasó después del COVID?

¿Qué pasó después del COVID?

 

Eran los últimos días del mes de agosto. La pandemia de 2020 amenazaba con volver a encerrarnos a todos en casa hasta nueva orden. Daba la sensación de que tan sólo nos habían dado un par de meses de respiro, para disfrutar el verano. Supongo que para que no nos volviésemos todos locos y de paso, preparar a conciencia un nuevo orden mundial. O quién sabe, quizá no hubo nada premeditado y en realidad nadie tenía ni idea de cómo atajar el problema. La verdad, hubiese preferido la primera opción La del ]NEW WORLD ORDER[.

¿Qué tal si desde las más altas esferas se urdía un plan que incluía recorte de libertades y un severo control sobre nuestras vidas? Pues esa idea se me hacía mucho más atractiva de lo que en realidad estaba a punto de suceder.

Como sea, nosotros aprovechábamos todos los días que hacía bueno para escaparnos a alguna playa o algún lugar donde darnos un chapuzón. Procurábamos no estar en sitios cerrados o donde hubiese demasiada masa humana. En mi caso, yo pasaba de un estado de nazi  paranoico del contagio a otro en el que el asunto del virus parecía que no iba conmigo. Me gustaba hacer encabronar a esos idiotas siempre atentos para recriminarte porque no llevabas la mascarilla en una calle desierta. Cómo me joden, la verdad, quienes que viven para echar la bronca a los demás. Los que aprovechan cualquier descuido que puedas tener para echártelo en cara.

Pero olvidémonos de ellos. En la peli  Señales (M. Night Shyamalan, 2002),  Mel Gibson se pregunta si “realmente eso les está pasando”. Realmente esto está pasando? Dice con esa voz sexi de la hostia Salvador Vidal (el actor de doblaje que interpreta a Gibson en España). Se refiere a una amenaza global que hace a su especie entrar en el saco de las de peligro de extinción. Que su raza está en serio peligro de extinción. Estoy casi seguro de que muchos de nosotros nos preguntábamos, cuando la primera oleada de la enfermedad, si “realmente aquello estaba nos pasando a nosotros, al ser humano”. Pero de lo que no me cabe duda es de que nadie imaginó que nos lo volveríamos a preguntar poco tiempo más adelante. Cuando llegaron.

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