La Cultura de la Felicidad

  Pst, pssst… 

Como siempre, puedes leer la entrada o simplemente escuchar el video, sólo dale al play!

   Estas palabras van dirigidas a todos esos ´coaches` de vida. A todas esas publicaciones dizque positivas y buena onda. A quienes te animan a perseguir sueños por muy imposibles que estos sean.

   Quienes te obligan a levantarte si te caes, a dedicar el 120 por ciento de tu esfuerzo y de tu vida en sea cual se tu propósito o empresa.

   -¡Trabaja duro! -Si no lo has conseguido es porque no has luchado suficiente¨… O porque no has recibido tu día ¡con una sonrisa!

-Porque el presente es eso amigo, ¡un regalo! -Sal de tu zona de confort, ¡experimenta! – Si luchas por algo, el universo conspirará a tu favor… y bla, bla…BLAH.

   A todos esos psicólogos de baratillo, jipis feisbuqueros, más falsos que los putos Milli Vanilli, hacedle un favor al mundo e idos a tomar por culo.

Quedémonos en nuestra zona de confort, que por algo se llama así, joder. Y no nos sintamos mal por ello.

   Porque no todos tenemos el poder de hacer con nuestras vidas lo que queramos, porque la gente normal tiene limitaciones y tiene malos días, malas semanas, malos meses… y problemas que no se arreglan con una sonrisa ni saliendo a la calle a que te dé el aire. Y mucho menos con una frase del señorito Paulo Coelho.

   Y si encima pretenden hacernos ver que la causa de nuestros problemas es que no nos hemos esforzado suficiente o que no hemos dedicado el tiempo necesario a nuestros propósitos, van a conseguir además, que nos sintamos como una mierda de personas porque la culpa de todo lo que nos pasa… es nuestra.

   Es una gran ayuda para gente con cuadros depresivos, trastornos serios de estados de ánimo… o peña la que simplemente no le va tan bien en la vida.

   Aprendamos que si nos caemos quizá es porque no era ese nuestro camino, o porque somos torpes y punto.

   Que si un día nos sentimos de la chingada, tenemos todo el puñetero derecho a traer mala cara.

   Que al universo… se la pelamos bastante.

   Y que aunque pongamos toda la carne en el asador es posible que se nos queme, no sé si me explico.

   Así que amigos, déjennos estar tristes, está bien enojarse y encabronarse cuando hace falta. Mandar todo y a todos a la mierda si es necesario. Quedémonos en nuestra zona de confort, que por algo se llama así, joder. Y no nos sintamos mal por ello. No pasa nada si no somos unos Indiana Jones de la vida. Que no nos engañen pidiéndonos esfuerzos imposibles a cambio de cuatro monedas, ofreciéndonos a cambio un futuro brillante.

   Y este, aunque no lo parezca, sí pretende ser un texto inspirador.

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